
10.000 respuestas en una nube de palabras: votación en vivo en Madrid






Esperaba ese tipo de participación. Los voluntarios son de esas personas a las que les pides algo y dicen que sí. Y lo hicieron muy bien.

Esperaba ese tipo de participación. Los voluntarios son de esas personas a las que les pides algo y dicen que sí. Y lo hicieron muy bien.
Una visita papal depende de las personas. En los meses previos a la llegada del papa León XIV a Madrid en junio de 2026, unos 10.000 voluntarios dedicaron su tiempo para hacerla posible: guiaron a la multitud, se ocuparon de los espacios y mantuvieron todo en marcha. Muchos se tomaron tiempo libre en el trabajo. Algunos lo hicieron solos, bajo el sol, durante meses. Cuando la visita llegó a su fin, esos voluntarios se reunieron por última vez en IFEMA Madrid, y los organizadores se enfrentaron a una pregunta que cualquier equipo de eventos conoce bien.
¿Cómo escuchar a todo el mundo? A la vez, en la misma sala, antes de que pase el momento.
Después de una gran pregunta ante una gran multitud llega un silencio muy particular. Todos tienen una respuesta. Casi nadie llega a decirla. Una encuesta en papel llega demasiado tarde. Un conteo de manos no dice nada. Diez mil voces, y ninguna forma real de escucharlas juntas.

Una visita papal depende de las personas. En los meses previos a la llegada del papa León XIV a Madrid en junio de 2026, unos 10.000 voluntarios dedicaron su tiempo para hacerla posible: guiaron a la multitud, se ocuparon de los espacios y mantuvieron todo en marcha. Muchos se tomaron tiempo libre en el trabajo. Algunos lo hicieron solos, bajo el sol, durante meses. Cuando la visita llegó a su fin, esos voluntarios se reunieron por última vez en IFEMA Madrid, y los organizadores se enfrentaron a una pregunta que cualquier equipo de eventos conoce bien.
¿Cómo escuchar a todo el mundo? A la vez, en la misma sala, antes de que pase el momento.
Después de una gran pregunta ante una gran multitud llega un silencio muy particular. Todos tienen una respuesta. Casi nadie llega a decirla. Una encuesta en papel llega demasiado tarde. Un conteo de manos no dice nada. Diez mil voces, y ninguna forma real de escucharlas juntas.

Francisco Javier Chimeno Marín, el organizador detrás del evento de voluntariado, ya conocía Mentimeter. Lo había usado con un grupo de jóvenes que se reúne cada semana para hablar de fe y de sus vidas, en sesiones pequeñas donde quería que todos participaran, no solo escucharan. Así que, cuando llegó el momento más importante del año, sabía a quién recurrir.
«En cada contacto fueron muy amables. Nos ofrecieron una solución que encajaba realmente con lo que queríamos hacer, y al final se ofrecieron a venir. Estuvieron allí». -Francisco Javier Chimeno Marín
En el encuentro de clausura, se hizo a los voluntarios una única pregunta:
¿Qué palabra define mejor tu experiencia como voluntario en la visita pastoral del papa?
Respondieron desde donde estaban. Sin apps que descargar, sin registro, sin fricción. Y en la pantalla principal, las respuestas empezaron a tomar forma. Una nube de palabras se fue construyendo en tiempo real, moldeada por la multitud, frente a la multitud. Las palabras más repetidas crecían más, hasta que miles de respuestas individuales se convirtieron en un retrato compartido de lo que había significado la experiencia.

Más de 15.000 palabras aparecieron en la pantalla. Juntos, los voluntarios crearon una enorme nube de palabras en vivo frente a ellos y frente al papa León XIV.
«Tener al papa en el escenario conmigo fue, para mí, la prueba definitiva. Las palabras iban llegando en directo y todo funcionó a la perfección: la animación, la cuenta atrás, todo bajo control. Para los presentadores, fue increíblemente útil». Francisco Javier Chimeno Marín
La tecnología detrás de lo ocurrido en Madrid es la misma que se usa en aulas universitarias, reuniones generales de empresa y salas de conferencias de la ONU: una pregunta, una pantalla y una forma de que cada persona pueda responder. Lo que cambió en Madrid fue la escala: miles de respuestas simultáneas, procesadas y visualizadas en segundos, sin ninguna fricción para quienes respondían.
La misma herramienta que ayuda a un profesor a leer el ambiente de su clase ayudó a la Iglesia católica a escuchar a una sala de 10.000 personas.
Francisco Javier Chimeno Marín, el organizador detrás del evento de voluntariado, ya conocía Mentimeter. Lo había usado con un grupo de jóvenes que se reúne cada semana para hablar de fe y de sus vidas, en sesiones pequeñas donde quería que todos participaran, no solo escucharan. Así que, cuando llegó el momento más importante del año, sabía a quién recurrir.
«En cada contacto fueron muy amables. Nos ofrecieron una solución que encajaba realmente con lo que queríamos hacer, y al final se ofrecieron a venir. Estuvieron allí». -Francisco Javier Chimeno Marín
En el encuentro de clausura, se hizo a los voluntarios una única pregunta:
¿Qué palabra define mejor tu experiencia como voluntario en la visita pastoral del papa?
Respondieron desde donde estaban. Sin apps que descargar, sin registro, sin fricción. Y en la pantalla principal, las respuestas empezaron a tomar forma. Una nube de palabras se fue construyendo en tiempo real, moldeada por la multitud, frente a la multitud. Las palabras más repetidas crecían más, hasta que miles de respuestas individuales se convirtieron en un retrato compartido de lo que había significado la experiencia.

Más de 15.000 palabras aparecieron en la pantalla. Juntos, los voluntarios crearon una enorme nube de palabras en vivo frente a ellos y frente al papa León XIV.
«Tener al papa en el escenario conmigo fue, para mí, la prueba definitiva. Las palabras iban llegando en directo y todo funcionó a la perfección: la animación, la cuenta atrás, todo bajo control. Para los presentadores, fue increíblemente útil». Francisco Javier Chimeno Marín
La tecnología detrás de lo ocurrido en Madrid es la misma que se usa en aulas universitarias, reuniones generales de empresa y salas de conferencias de la ONU: una pregunta, una pantalla y una forma de que cada persona pueda responder. Lo que cambió en Madrid fue la escala: miles de respuestas simultáneas, procesadas y visualizadas en segundos, sin ninguna fricción para quienes respondían.
La misma herramienta que ayuda a un profesor a leer el ambiente de su clase ayudó a la Iglesia católica a escuchar a una sala de 10.000 personas.
La respuesta tampoco sorprendió a quienes crearon la plataforma.
«Hacer una pregunta siempre ha sido algo poderoso. Pero a esta escala, se convierte en algo muy distinto: un retrato colectivo de los pensamientos de 10.000 personas, hecho visible en tiempo real. Es increíble». - Oscar Svernlöv, Product Marketing Manager, Mentimeter

Mentimeter se creó a partir de una idea sencilla: la forma más simple de involucrar a las personas es preguntarles algo y, después, escuchar de verdad la respuesta. En un mundo saturado de información, la atención es difícil de mantener y fácil de perder. Hacer la pregunta adecuada –y hacer visible cada respuesta– es la manera de volver a unir a una sala.
En Madrid, esa sala tenía 10.000 personas. Y, por un momento, todas hablaron a la vez.
«Volveré a usarlo, y no solo para eventos. También lo uso con mi grupo de jóvenes». -Francisco Javier Chimeno Marín
La respuesta tampoco sorprendió a quienes crearon la plataforma.
«Hacer una pregunta siempre ha sido algo poderoso. Pero a esta escala, se convierte en algo muy distinto: un retrato colectivo de los pensamientos de 10.000 personas, hecho visible en tiempo real. Es increíble». - Oscar Svernlöv, Product Marketing Manager, Mentimeter

Mentimeter se creó a partir de una idea sencilla: la forma más simple de involucrar a las personas es preguntarles algo y, después, escuchar de verdad la respuesta. En un mundo saturado de información, la atención es difícil de mantener y fácil de perder. Hacer la pregunta adecuada –y hacer visible cada respuesta– es la manera de volver a unir a una sala.
En Madrid, esa sala tenía 10.000 personas. Y, por un momento, todas hablaron a la vez.
«Volveré a usarlo, y no solo para eventos. También lo uso con mi grupo de jóvenes». -Francisco Javier Chimeno Marín